dialogos para mi tranquilidad

NO VOY A CAMBIAR EL  MUNDO

SIEMPRE RECORDARE A LOS QUE ME AMAN

SIEMPRE BUSCARÉ A QUIÉN AMAR

SIEMPRE BUSCARÉ LA VERDAD

SIEMPRE RECUERDO QUE ANTES QUE NADA SOY HUMANO

SIEMPRE SE QUE PERTENEZCO A LA RAZA HUMANA

SIEMPRE SE QUE PUEDO MORIR

SIEMPRE SE QUE COMETO ERRORES

SIEMPRE SE QUE SIEMPRE APRENDO

 

AUNQUE PUEDO INVENTAR, SIEMPRE PERTENECERÉ A LA RAZA HUMANA

SIEMPRE BUSCO A QUIEN AMAR

NO SOY DIOS

NO SOY MOUNSTRO

SOY YO

SOY CUERPOMENTE, SOY CUERPO, SOY MENTE

HAGO PARA SEGUIR VIVO

HAGO PARA PERTENECERME CONOCIMIENTO

HAGO CAMBIO A LA ACCION

PERTENEZCO AL GENERO HUMANO

SENTIR

PENSAR

DESEAR

HACER

TENER

 

EL PODER ME PUEDE LLEVAR A LA LOCURA MEDIANTE LA ARROGANCIA DEL MIEDO

 

TENGO MIEDO A VOLVERME LOCO

TENGO MIEDO A VERME COMO ALGO QUE NO SOY Y SUFRIR

 

SOY CUERPOMENTE

 

SIENTO QUE EL PODER ME INVADE

SIENTO MIEDO DEL PODER

SIENTO QUE PUEDO INFLUENCIAR LAS VIDAS DE LA GENTE Y TEMO POR EL MAL USO DE MI PODER Y DE MI CONOCIMIENTO

 

EL MIEDO SIEMPRE ES ILÓGICO

EL AMOR ES AQUELLO QUE SIEMPRE TE LLEVA A SER MEJOR

QUE ES SER MEJOR?

ES HACER PARA BIEN, PARA MI BIEN , Y DEJAR QUE OTROS HAGAN PARA SU BIEN, Y ASÍ TODOS SOMOS MEJORES Y HACEMOS AMOR

 

TEMO HABLAR Y SER MALINTERPRETADO

QUIERO SER DIOS, NO QUIERO SER DIOS, CONTRADICCIÓN

ESPERO QUE RECUPERAR EL DESEO DE DORMIR

 

SI HAGO LO QUE QUIERO Y DEJO DE HACER PARA PODER LO QUE NO QUIERO, Y A LA VES DEJO DE HACER PARA NO HACER LO QUE NO QUIERO,

TODO YO MEJORARÉ

 

SI BUSCO HACER UN LENGUAJE BUSCO HABLAR

SI BUSCO LÓGICA BUSCO PENSAR

 

¿CUÁL ES MI DESEO?

EL PODER, LE TEMO AL PODER, LAS FUERZAS COMBATEN PARA NO OBTENER  UN PODER, Y PARA OBTENER OTRO.

 

NO SE PUEDE COMBATIR AL PODER SOLO OBTENERLO O DEJARLO

 

DEBO USAR MI PODER Y HACER MAS PODER PERTENECERME

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los timbres del telefono (ultima parte-basada en una histroia real)

Volvió a pasar el tiempo, una semana para ser exactos, cuando el timbre del teléfono llamó mi atención de nuevo, y del otro lado de la línea se encontraba la misma persona, el viejo Vaelen, quien, necesitaba de mis servicios nuevamente, me encontraba aburrido, así que se los proporcione, no puedo negar que fueron buenos momentos, pero sus llamadas eran mas por interés que por amistad, este punto ha quedado muy claro desde el principio, ahora la salida sería al cine, yo accedí, con la condición de que llevara una pareja para mi, lo cual el confirmó minutos después, llegada la hora lo fui a esperar a su casa, su hermana  Caroline me recibió y mientras lo esperaba me acompaño junto con un café; esta vez el timbre no fue el del teléfono mas bien fue el de la puerta, Vaelen apenas llegaba, me dio la mala noticia, pues la chica que se suponía sería mi pareja para esta noche sufrió un accidente en su trabajo, al parecer una especie de intoxicación por hidruro de hidrógeno, al analizar la situación tomé la decisión de terminar la noche en ese mismo instante, mientras, el se preparaba para la cita, minutos mas tarde sonó el timbre del teléfono, esta vez del otro lado de la línea se encontraba Gina Marie, Vaelen no demoró en contestar, mientras hablaba, discutíamos de lo que sucedería esta noche, terminó por convencerme.

 

En menos de 10 minutos estábamos tocando a la puerta de Gina Marie, y cinco minutos después camino al cine, me pidió que tocara en el estéreo del automóvil una de mis grabaciones, que ella encontraba deleitante y resultaba ser una de sus favoritas, y, por supuesto, yo tocaba en ella.

 

Al llegar al cine, tardamos mas en entrar a la sala  que en decidirnos por la película, una vez adentro, nos sentamos en la parte mas alta de la sala, que por consecuencia es la trasera, por dos motivos, el primero, la vista es mucho mejor, y el segundo, pues ahí nadie nos molestaría, comenzó la película y todas las personas presentes guardaron silencio, todas menos Gina Marie y yo, por alguna razón no pudimos mantenernos callados ni un momento.

 

Ahora mas que nunca mis suposiciones dejaron de serlo, se convirtieron en hechos, el hecho de que Gina Marie y yo éramos cien por ciento compatibles, pero aún así, nunca pensé que sucedería algo mas que una muy buena amistad.

 

Contar de lo que trató  la película es irrelevante, lo importante es lo que pasó durante, y después, durante, ella y yo de alguna manera nos vimos involucrados en un compromiso, una especie de apuesta, referente a la película, mas bien un juego, que continuó por muchos días después de aquella noche, y sus repercusiones durarían para toda una vida.

 

La película terminó, y salimos del cine hablando de ella, nunca le mencionamos a Vaelen lo que sucedió dentro de esa sala de proyección, no lo vimos necesario, ya de regreso al departamento de Gina Marie pasamos a un bar cerca de su casa, para recoger unos papeles referentes al trabajo actual de Vaelen, que al salir del ejercito, se dedicó al negocio de los bienes raíces, pues era su otra pasión, las ventas, y en cierta forma tuvo éxito, pero no en lo referente al dinero, pues hasta la fecha, su carro sigue descompuesto y no lo ha podido mandar a arreglar.

 

Llegamos a su departamento, pero en lugar de la niñera, nos encontramos con Luke, medio hermano de Gina Marie, llegó de sorpresa mientras estábamos en el cine, y mandó a la niñera a dormir, al entrar, dejamos los abrigos en el perchero junto a la entrada, y nos sentamos en la sala, Gina Marie nos ofreció bebidas, yo dejé de beber hace 15 años, Cuando era apenas un adolescente, así que lo que pedí fue un vaso con refresco de cola, Luke y Vaelen  comenzaron a platicar, ellos tenían algo en común, las ventas, aunque, de hecho, Luke era mucho mas adinerado que Vaelen, mientras tanto, yo acompañe a Gina Marie a servir las bebidas, nos encontrábamos en la cocina, cuando ella trajo a colación el tema de la apuesta, no fuimos capaces de decidir quien ganó, así  que dejamos que la moneda decidiera por nosotros.

 

Regresamos a la sala, Luke y Vaelen no dejaban de hablar de negocios, ellos se sentarón en el sillon de dos plazas, que separaba al de tres plazas y al de una plaza, les llevó sus bebidas, y se sentó junto a mi en el sillón de tres plazas.

 

Había un espacio entre nosotros de tamaño suficiente como para dejar sentar a otra persona, pero conforme la conversación fue avanzando, el espacio perdió tamaño, pero la confianza ganó fuerza, entre tantas otras conversaciones, la de la apuesta surgió de nuevo, pero con una modificación, como la pagaría, al parecer, la moneda estaba de mi lado, pues aunque perdí la apuesta, ganaría mucho mas.

 

La noche siguió su curso, y el tema de la apuesta lo dejamos a un lado, para enfocarnos en aprender mas el de nosotros, como era de esperarse, tocamos el tema de la música de nuevo, una de las cosas que me desconcertó, pero que a la vez me agradó, fue el hecho de que ella había presenciado en vivo, a un músico dedicado al blues, que yo considero uno de los maestros de la guitarra eléctrica, y de la poesía musicalizada, Ritchie Adams, aunque no era comercial en lo absoluto, hay quienes lo catalogan como el mejor en su ramo, Gina lo conocía y yo también.

 

Temas sobraban, y parecía que esta conversación nunca encontraría fin, yo la denominaría como una platica circular, porque no importaba que tan lejos fuéramos sobre algún tema, Gina Marie encontraría la forma de volver al tema de la apuesta, pues no importó lo que le ofreciera no parecería suficiente.

 

Aún recuerdo su respiración un poco mas acelerada de lo usual, cuando le ofrecí que saliéramos en forma de cita, aceptó, pero ella deseaba algo mas, en este momento no me di cuenta de lo que sucedía, o no quería verlo, o fingí no verlo, mientras sacaba provecho de la situación, fue ahí cuando Vaelen mostró los primeros signos de lo que usualmente se llama celos, se acercó a Gina por la espalda, posó sus manos en sus hombros y trató de arrancarla de mi conversación, pero fue inútil, así que decidió pelear mas tarde, de una manera mas efectiva, pero en ese momento salió de la habitación.

 

Aún recuerdo los dedos de sus manos recorriendo mi pelo por detrás de mi cabeza, cuando me miró a los ojos, con una mirada tan penetrante que se tatuó en lo profundo de mi alma, y dijo:  “esto es lo que quiero despistado”, y antes de que lograra entender la situación, fue su aliento lo que nubló mi juicio, sus labios los que robaron mi alma, el beso que compartimos fue mas allá de mi entendimiento, pues hasta este momento, lo que era potencial mente una amistad duradera, se convirtió en un romance pasajero.

 

Los primeros rayos de sol entraron por la ventana, se reflejaron en el espejo de la vitrina y cayeron sobre el reloj de la pared opuesta a nuestro sillón, lo que hizo que despertara de ese trance hipnótico de la conversación, y me di cuenta de que en dos horas debería estar en el estudio de grabación, así que no me quedó mas remedio que terminar la velada con una despedida, un beso de amigos y una confirmación para la cita que tendría lugar tres días después.

 

Camino a casa de Vaelen, jugó su primera ficha, el peón emocional, el de la culpa, Gina Marie entro en la conversación, pero esta vez el motivo no fue una salida o una cita, me intentó dar a entender que debía guardar mi distancia, de una manera muy sutil, pero igualmente amenazante, a lo que hice caso omiso.

 

Ya eran las once de la noche cuando, frente a la puerta de mi casa el farol fundido no me dejó encontrar la llave correcta para entrar; aún mas oscuro que en la calle, el interior de mi casa podía ser comparado con el negro de las cavernas mas profundas, tal oscuridad solo se vio perturbada por un pequeño foco de color rojo tintineante que indicaba un mensaje en espera en la maquina contestadora; colgué mi gabardina mojada en el perchero  del lado derecho a la puerta de entrada y aproveche el movimiento de mi mano para encender la luz de la habitación.

 

“Un mensaje de Jean Pierre Delacroix”, pensé justo antes de presionar el botón para reproducir,  para mi sorpresa el mensaje era de Gina Marie, diciendo simplemente “háblame”, se me olvidó el cansancio y el hambre, hasta se me olvido el dolor de cabeza y lo apretado de los zapatos, casi instintivamente marque su numero inmediatamente después de que el mensaje terminó.

 

No se que pasó durante esa llamada, puedo decir que tiempo nos falto, lo que sobró fueron temas de conversación, en ese momento se repitió vía fibra de vidrio, o tal vez microondas, lo que sucedió aquella vez en la sala de su departamento, de nuevo las horas se acortaron que cuatro horas no fueron mas que quince minutos, cabe mencionar que ninguno de los dos colgó el teléfono, fue la línea la que interrumpió nuestra conversación, y fue el sentido común lo que evitó que volviéramos a reanudarla, “a las tres de la mañana era con la almohada con quien debiera estar hablando ahora”, entonces el sentimiento de cansancio regresó, aunque el hambre, junto con el dolor de cabeza se me habían olvidado completamente.

 

Después de otras cuatro horas, era tiempo de salir de cama, cosa que me lo recordó el despertador muy a tiempo tocando una melodía de Ritchie Adams, lo que trajo a mi memoria a Gina Marie, mientras me bañaba, seguía ahí, aún cuando entré a mi carro y encendí el motor ella seguía ahí, tatuada al igual que su mirada, grabada en mi memoria, y me gustó.

 

Esa noche llegué a mi casa, justamente a las once como el día anterior, y media hora mas tarde, cuando me disponía a dormir, el timbre del teléfono perturbó mi silencio de nuevo, pero esta vez, la voz del otro lado de la línea era mas agradable y otra vez el sueño lo guardé en el cajón de la mesa de noche, y fue de nuevo una corta noche, pero una larga conversación.

 

Continuó así todas las noches de esa semana, si no era ella, motivos faltaban para que yo le hablara, y me diera cuenta de que cinco minutos antes ella lo había intentado primero, fue un habito,  que después se tornó en adicción y todo esto en una semana.

 

Una semana mas terminó, puedo decir que me sobran dedos contando las horas que dormí en toda esta semana, pero extrañamente me sentí mas vivo que en toda mi vida, el viernes llegó de nuevo, acompañado del acostumbrado timbre del teléfono, el que tenía en la línea a Vaelen, el que siempre iba acompañado de una invitación a salir, y esta no fue la excepción, la hora, a las diez de la noche, el lugar, el cine, las parejas, Gina Marie y Lindsay, el medio, mi carro; Lindsay es una amiga de Vaelen, que estaba de paso en la ciudad por dos días, así que aprovechando su visita y la necesidad de otra persona para completar las dos parejas, la invitó.

 

Vaelen llegó a mi casa, pasamos a casa de los padres de Lindsay para recogerla, debo admitir que no era lo que yo esperaba, pues todos los intentos que Vaelen había hecho para emparejarme con alguien había resultado en tremendas decepciones, pero esta vez las cosas fueron distintas, por primera ves la elección fue la correcta, Lindsay cumplía con todas mis expectativas, el físico era uno de sus mejores atributos, pero no el mas importante, tenía una conversación interesante, una licenciatura en ciencias sociales, y además era deportista, todo un estuche de monerías, pero falto algo, no se que fue, los químicos lo llaman química, los físicos lo llaman magnetismo, los psicólogos lo llaman empatía, cual sea su nombre, fue eso lo que nos faltó.

 

En el camino, noté que Vaelen estaba un poco mas alterado que de costumbre, y de un humor poco agradable, y Lindsay también lo notó, no tardó demasiado en aceptar que se debía a sus sentimientos por Gina Marie, y tampoco pasó mucho tiempo antes que nos revelara algo me disturbó, en la semana, Gina Marie también hablaba con Vaelen, casi todos los días, y yo siempre lo supe, lo que no supe sino hasta este momento es que ella le pidió a Vaelen mudarse con ella, ser su pareja, el no respondió en ese momento, pero la respuesta era clara, por el tono de su voz, el color de su piel y el brillo en sus ojos, me di cuenta que Vaelen deseaba eso mas que cualquier cosa en este mundo, pero el miedo lo consumía, poco a poco iba quemándole las entrañas, la lengua, hasta el punto en que casi no pronuncio una palabra en toda la noche.

 

Llegamos por Gina Marie, que no tenía ni idea de lo que estaba pasando, pues se vio un poco sorprendida por el hecho de que había una persona mas en nuestra pequeña pandilla, Lindsay se había encargado de darle ánimos durante todo el recorrido, animándolo a dar su respuesta, mientras que yo me contuve mis comentarios, por el miedo a parecer hipócrita, o tal vez por verlo ahora como el rival de amores, o tal vez por envidia, las razones eran muchas, pero la mas fuerte de todas es que no podía soportar ver a Gina Marie en los brazos de otro, y menos en los de el, que en cualquier otra situación hubiera estado de acuerdo, es mas en cualquier otra situación lo habría apoyado, lo he apoyado en muchas situaciones, pero es esta la que importa pero el silencio es fatal, y aun así contuve mis opiniones al respecto.

 

Ya en el cine, después de elegir la película y de haber pasado a la dulceria por la dotación de palomitas de maiz y refrescos, entramos a la sala de proyección, en esos momentos noté que podría empezar a platicar con Lindsay, y lo hice, justo antes de que empezara la película, la conversación iba muy bien, pero también me di cuenta de los intentos de Gina Marie por llamar mi atención tales como una cosquillas fugitivas, que intentaron colarse a través de mi chamarra de piel, las cuales fueron contra atacadas por un batallón de dedos justo a su abdomen, causando una carcajada, que provocó la furia del resto de los espectadores, y que también tocó una fibra muy privada en el corazón de Vaelen, la fibra de los celos, que después sería la mía la que sería mutilada, por el motivo de verlos tan juntos con su brazo alrededor de ella, y tan lejos de mi, esto era una tortura, pero una vez mas, me guarde el sentimiento, para después convertirlo en canción.

 

Ahí fue cuando decidí centrar mi atención a la película, pero de nuevo unos dedos fugitivos trataban de infiltrar un cosquilleo, el cual no me dejó seguir la trama de la cinta, puesto que tenía que contraatacar, esos llamados de atención son los que me dejaron sin aliento, me hicieron presa fácil de un ataque de celos, y estando conciente de esto, lo permití, porque lo disfruté, hacía ya mucho tiempo que no celaba, y hacía mucho mas que no amaba, por lo que decidí callar y dejar que las cosas tomaran su curso, pero el río se salió de su cause, provocando que me ahogara, y todo por un par de cosquillas en el cine.

 

Con la cara entre enojada y triste, Vaelen se levantó de su asiento, dejando pasar a Gina Marie, nosotros los seguimos, y discutimos la película camino al elevador que nos llevaría al estacionamiento, el automóvil estaba muy cerca, y dio la casualidad que estaba estacionado exactamente al lado de uno de los autos súper deportivos mas codiciados del mundo, y Vaelen, siendo un amante de los carros no pudo contener la emoción de verlo tan de cerca, a mi no me podía importar menos.

 

Un ingrediente mas a la olla de esta relación ahora había sido agregado, la incertidumbre, que había tardado en aparecer, llegó, y es bien sabido que la incertidumbre es el pasaporte al miedo, y este a la desesperación, que se mezclaron perfectamente en esta situación, esa noche cuando llegué a casa apenas había probado la incertidumbre, con la siguiente pregunta: ¿por qué le pidió a Vaelen ser su pareja?, es algo confuso, puesto que en toda la semana no hubo noche alguna que no habláramos por lo menos dos horas, además, ella me besó, lo que no tenía sentido alguno, entonces me pregunté: ¿por qué me besó?, sin respuesta me fui a la cama.

 

A la mañana siguiente, al momento de tomar mi baño, saboree el amargo miedo, que también llegó con una pregunta: ¿Y si lo prefiere a el?, esta se revolcó en mi cabeza tratando de encontrar una respuesta, sin éxito llegué a la ultima fase, la desesperación, esta vez no hubo pregunta, sino un impulso desesperado por llamarla por teléfono.

Las gotas de agua se escurrían por mi pelo y mientras caían sobre las teclas del teléfono me di cuenta que mis manos temblaban un poco, y seguían mojadas, además lo único que vestía en ese momento era una toalla mal amarrada a la cintura, pero parecía importarme poco, puesto que no solté el teléfono, escuché exactamente siete veces el tono en lapsos te tiempo iguales, me contestó una grabación que me pidió dejar el mensaje, pero no hubo mensaje, de mi garganta no salió ningún sonido que pudiese ser clasificado como palabra, así que decidí colgar.

 

El sol no había alcanzado su altura máxima cuando el peculiar timbre de mi teléfono celular perturbó mi meditación mientras caminaba a rededor de la fuente del parque tratando de encontrar una respuesta que respondiera mis preguntas, reconocí el numero inmediatamente al verlo en la pantalla, era ella, la causante de la tortura de las ultimas horas, llamó para saludarme, después de quince minutos de charla no pude cuestionarla, simplemente fingí que no me había enterado de nada.

 

Esa misma noche al regresar a mi casa, lo primero que llamó mi atención fue el estante de mi colección de discos, los observé por unos momentos cuando uno de ellos en especial llamó mi atención, “Ritchie Adams Greatest Hits” era el nombre del album, en el se encontraba la canción que tanto nos gustaba, lo puse en el reproductor.

 

Antes de que me diera cuenta ya eran mas de la media noche y  el disco se había repetido mas de tres veces, lo apague y me metí entre las cobijas  con la esperanza de poder olvidar este y el día anterior, pero no hice nada mas que dar vueltas en la cama, hasta que los primeros rayos del sol golpearon mis pupilas, al mismo tiempo el despertador sacudió mis tímpanos con un chirrido muy particular, y sin haber podido conciliar el sueño me preparé para el trabajo.

 

“La grabación fue un éxito”, fueron las palabras exactas de Jean Pierre, el productor del disco, mientras nos despedíamos en el estacionamiento, a las tres de la tarde, contentos de haber terminado por fin el trabajo de tres largos meses, entré a mi auto y en la guantera vi el disco que escuchaba la noche anterior, lo que me recordó mi cita con Gina Marie, en el Café de La Torre, apenas tenia tiempo para llegar puntual.

 

Aprovechando que había llegado unos minutos tarde subí al segundo piso donde se encontraban los baños, me acerque la los lavabos y me mojé las manos y la cara, me sequé y salí, pedí una mesa, y la esperé por alrededor de quince minutos, esta cita la concerté para hablar de lo sucedido, mi sorpresa fue que venía acompañada de Alyissa, casi me como la servilleta del coraje.

 

Entablamos una conversación muy habitual, hasta que Alyssa decidió ir al tocador, Gina Marie se quedó conmigo, y le entregué en disco, que le encantó, al que le agregué una canción de mi propia inspiración, que a manera de carta le explicaba todo los sentimientos guardados bajo llave, no tuvo excusa por haber traído compañía, tampoco la tuvo por lo que había hecho días antes con Vaelen, había aceptado su proposición de ser pareja, aún después de haberme conocido, simplemente dijo: “No se porque lo hice”, esa era su salida a todos los problemas, esa frase la eximía de todo castigo, pero no aligeraba el peso que cargaba.

Alyssa regreso del tocador, doblando un pequeño papel y metiendo lo en su bolsillo, en el papel había siete números y un nombre de hombre, por lo que no hizo ningún comentario, mas tardó en sentarse que en recibir una bebida de un caballero sentado en la barra, a lo que ella respondió con una sonrisa, entre tanto el timbre del teléfono celular de Gina Marie  nos interrumpió, era Vaelen, ella me dijo: “Guarda silencio”, lo que hice mientras le tomaba la mano, en respuesta ella la presiono de una manera cálida y cariñosa, pero todo esto por debajo de la mesa, Alyssa se dio cuenta de lo sucedido únicamente por nuestras miradas directas a los ojos sin parpadear por momentos que duraban eternamente, cuando por fin colgó, decidió que tenia que irse pues había dejado en su casa a su bebé, con su hermano, que tenía una cita a las cinco de la tarde, me besó y se fue.

 

Fue ese beso la gota que derramó el vaso, me enloqueció, necesitaba una respuesta, y la necesitaba ahora, pero logré controlarme  un par de días mas, mientras que la incertidumbre se adueñaba de mi control emocional, de mi ritmo cardiaco y de mi alma.

 

Fue el viernes, yo sabía que este fin de semana ella estaría lejos, así que la llamé por teléfono, pero mi llamada fue recibida por un aparato que me pidió dejar el mensaje después de el tono, colgué inmediatamente, sin dejar ningún mensaje y el día siguió su curso, hasta las ocho de la noche, cuando el timbre del teléfono perturbó mi silencio, en el otro extremo la voz de Gina Marie me saludó.

 

Platicamos por unos minutos, hasta que la necesidad de una respuesta me forzó a hacer una pregunta: “¿yo o el?”, disfrazado mas poéticamente, por supuesto, sin recibir una respuesta, lo pregunté de nuevo, sin recibir nada, y una vez mas, hasta que pidió una prorroga, me pidió mas tiempo, por lo menos hasta la media noche.

 

Mis intentos por acelerar el tiempo fueron inútiles, mientras mas miraba el reloj, este parecía correr mas lentamente, y así fue, hasta que escuche el timbre del teléfono, y me apresuré a contestar, pero del otro lado se cortó la llamada, colgué y volvió a sonar, dos minutos después, pero la recepción se perdió de nuevo, y el teléfono ya no sonó. 

 

“No sé lo que siento por ti”, fue lo que me dijo tres días después, cuando por fin me llamó, “No quiero decirte que no, pero tampoco quiero dejarlo a el”, le pedí una respuesta, pero siguió diciendo las mismas frases, sinónimos de sus sentimientos y colgamos de nuevo, deje mi casa y aproveché el tiempo para pensar.

 

Abriendo la puerta de mi casa, note el mismo foco rojo de la contestadora, cuyo mensaje no escuché, ya se quien me llamó, así que la llamé, para este momento esperaba una respuesta, y para mi desgracia la recibí: “Lo quiero a el”, estas palabras se clavaron en mi pecho como una helada puñalada, y se grabaron en mi memoria como los mandamientos en las rocas, y en ese momento colgué el teléfono, y nunca la volví a ver.

 

   

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Los timbres del telefono (primera parte)

El silencio fue interrumpido por el timbre del teléfono, me precipité a contestar  rápidamente, levanté el auricular y reconocí la voz de la persona casi instantáneamente, Vaelen, un viejo amigo que conocí una vez terminada la guerra, en la que el participó pero yo no, quería que lo acompañara a una reunión de veteranos, al parecer yo no tenía ningún compromiso  esa noche, así que acepté.

 

Dos horas mas tarde, ya estábamos camino a la reunión, en un pequeño carro que yo conducía, con el radio a todo volumen, cambiando de estación en estación, hasta que por fin encontró algo que fuera de su agrado, minutos mas tarde llegamos al lugar, era una casa no muy especial, en una zona de clase media, nos estacionamos frente a la casa, aseguramos el automóvil, cerramos las puertas; ya frente a la puerta principal, tocamos el timbre, y salió una chica a recibirnos,   yo no la había visto en mi vida, pero Vaelen si, porque la recibió con un fuerte abrazo, que fue completamente reciproco por parte de la chica, Gina Marie.

 

Entramos a la casa, y al parecer ni Vaelen, ni yo reconocíamos ninguna cara, lo esperaba de mi, pero no de el, pues era de suponerse que se encontraría con sus viejos amigos del ejercito, no tarde en darme cuenta de la situación, no era ninguna reunión de veteranos, era una fiesta cualquiera, una vez mas Vaelen me engaño para servirle de chofer, lo acepte porque estaba pasando un buen rato, pero ya empezaba a colmarme la paciencia.

 

Minutos después empezó la música, Vaelen y Gina Marie no tardaron en abrir pista, mientras tanto yo solo me dediqué a escuchar, la música continuó hasta que la gente comenzó a marcharse, poco a poco, al pasar las ultimas tres horas, las únicas personas en la fiesta eramos Vaelen, Gina Marie, Alyssa, Jane y por supuesto yo.

 

La música bailable de pronto cambió a música romántica, a boleros, baladas, y una que otra instrumental, y así continuó hasta que Alyssa preguntó mi nombre, “Vlad Christopher” le respondí, -que curioso- exclamó, -te llamas igual que un guitarrista rumano, a lo que yo le respondí: -no, no me llamo igual, yo soy Vlad Christopher Reichter-, y entre rostros de asombro e incredulidad, Alyssa desempolvó sus guitarras, y me pidió, me suplicó que tocara alguna de mis obras, al principio me rehusé, después empecé a afinar las guitarras, comencé a tocar una de mis composiciones favoritas “Sonata para los corazones rotos”, por supuesto nada mas era el nombre, porque mi  música es el blues, y algo de rock.

 

Dieron las dos de la mañana, y Gina Marie tenía que llegar a su departamento, donde dejó a su hija con la niñera, la casa pertenecía a Alyssa, y al parecer su esposo se veía un poco molesto, tenía sueño, pero por cortesía no dijo nada, yo me di cuenta del asunto y entre Vaelen y yo aceptamos llevar a Gina Marie a su departamento, y así terminó la noche.

 

Alrededor de las ocho de la noche, el timbre del teléfono perturbó mi silencio, de nuevo, levanté el auricular y de nuevo reconocí la voz al instante, era Vaelen, que, de nuevo me invitó a salir, esta única vez fue sincero, me dijo que iríamos a ver a Gina Marie de nuevo, pero esta vez no había fiestas, yo acepté, la cita fue en su departamento, la cual llegamos alrededor de las 12 de la noche, no fue mas que un poco de platica tranquila, nos ofrecieron una cena ligera y bebidas, salimos los tres a la terraza, donde había un juego de mesa y sillas de jardín, hechas de hierro forjado, estilo ingles, muchas plantas caseras, muy bien cuidadas,  la conversación estuvo llena de trivialidades, dio muchos giros, los temas variaron desde la música del cine, hasta el periodo shogún en Japón, pasando por los misterios de la mente y en medio de la charla comencé a descubrir ciertos aspectos de Gina Marie que no conocía, como el hecho de que nos sentíamos atraídos por el mismo tipo de música, siendo esta mi oficio me pareció muy interesante, nuestras formas de pensar y de ver el mundo son muy parecidas, ese momento me di cuenta que Gina y yo teníamos mas en común que un amigo.

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Mi amigo el conejo de la luna

Mi amigo el conejo platicaba con la luna sonriente
Platicaba con la luna de vez en cuando
Platicaba porque estaba solo
La luna siempre sonreia
La luna siempre escuchaba
La luna nunca contestaba
 
Mi amigo el conejo creia que no podia escuchar
Mi amigo el conejo creia que la luna estaba lejos
Mi amigo el conejo le grito mas fuerte.
 
Despues brincó
Despues brincó y gritó
 
La luna no respondía
La luna tal vez no escuchaba
 
Mi amigo el conejo regresó otro día
Mi amigo el conejo gritó mas fuerte esta vez
 
La luna seguia sin responder
La luna tal vez no escuchaba
 
Mi amigo el conejo brinco y brinco
Despues brinco mas alto
Despues brinco mas alto
 
La luna lo saludo de beso en la mejilla
La luna lo vio brincar tan alto donde ella
La luna lo invito a quedarse
 
Mi amigo el conejo se quedo una noche
Mi amigo el conejo se quedo mas noches
 
Ahora yo platico con mi amigo el conejo
cuando parece que la luna canta con la boca abierta
y mi amigo el conejo que ahora vive en la luna la escucha atentamente
 
"Mi amigo el conejo de la Luna"
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Dejame decirte

Dejame decirte donde duerme la doncella
donde danzan los dioses del demente don
dádivas de los dolientes, dueños de dolor
dicen cuando duendes merodean los sueños
dime si soy dueño de tu desición.
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Tienes tu mis alas?

Busco las alas del niño que llora por haberse perdidio, a ver si vuela contigo, y te sopla, te cuenta la historia del loco que grita y luego se duerme.
 
Porque no te duermes tu tambien y sueñan juntos, tal vez me veas por ahi merodeando, desde lejos, callado, que solo grito despierto.
 
¿Tienes tu mis alas?, porque no las traigo puestas, ayer cuando dormia se fueron solas y no se saben regresar; si las ves, ¿me las mandas?, que tengo frio y no se como volar.
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